sábado, 5 de noviembre de 2011

LO ÚLTIMO DE LA LITERATURA (o LA ELITE QUE LO SABE DEBE CALLAR PARA SER ELITE Y QUE LA VIDA NO MUERA)




                                     A mis más queridos hermanos Agustín y Facundo, porque diremos tanto cuando cada uno vaya muriendo sus poemas…



Los otros decían que se iban
Yo llegué porque dije mal mis datos
Y entonces por error siempre estoy en este aquí donde no es nada.
Y la idea de V.I.P.  se me desmembró, estaba repleto de gente
Que ni caminar podía
Acaso esa no es esa la idea contraria a esa sigla que ni sé qué contiene?
No será que estoy tan poco bronceado para estar aquí?
Y entonces una pintura
Entre los lasers de color
Son tan cool esos tres obreros de los 30`s sentados en la viga de un edificio alto leyendo hojas, otro bebía el contenido de un jarro con mirada furtiva,
pensé que leían sus derechos,  pensé en la lucha obrera y en por qué todo eso había desembocado en un bolichote de comerciantes millonarios del conurbano bonaerense,
sentí pena,  por mi, por ellos,
y ellos sintieron pena de mí sintiendo pena por ellos
mientras todo era regido por la magia semántica de la moda,
me siento crudo al decir
es una confesión
y también
qué hago yo acá? Cuidándome de las arañas, de un desasosiego extraño.

Si, es un buen día, una noche hermosa para corregir todos mis textos
pero odio que canten los pájaros cuando no puedo escucharlos
cuando no puedo cantar yo también
los odio o los envidio.

que se escribe de parado le confieso a mi amigo perverso hundido en soledades que yo he frecuentado
que escribir es lo último de la literatura a la cual solo denomino como hermosa;
que se presiente una sed todo el tiempo
que solo es saciada con más sed
y no hay lápiz así tan de golpe,
que todo va muy rápido
como la poesía en éstos tiempos de joda 24 horas.

Por eso van a recordarme:
Por no escribir lo que debería,
Por no poder lo que tendría que poder.

Espero y agarro el único atado de cigarrillos de paquete común entre todos los box de la mesa
(he notado frecuencias, he visto diagramas de cosas sociales ésta noche y me los callo ciego)
que es el mío y prendo uno de los
tan comunes cigarros profesionales de otros tiempos mejores,
un poco después que algún otro habitante de este momento,
un habitante más familiar del lugar lo haya hecho,
el problema es que no hay un cenicero,
por lo tanto mi cigarrillo y mis ganas de fumar deberían coordinarse con las de otro fumador más “habitué” de lugar y con las reglas propias de un sitio así incorporadas,
 debo copiar las normas
por ejemplo: tirar la colilla al piso unos segundos después de haber observado al expertos indicado y sentirme validado para hacerlo, cosas incómodas.

entonces una vez más
pienso en los obreros de la viga
tras esa ciudad que nacía años antes de que sea ésta adolescente que nos sostiene,
las miles de ventanas,
miles de ventanas de las miles de vidas tras la ventana,
los veo medio enanos
(un estilo propio del pintor, un efecto que los hace más fieles, supongo)
pienso en las millones de vidas olvidadas,
la memoria de la humanidad no tiene tanto tiempo, ni tanto lugar
para olvidar ni recordar
como se requeriría hoy en día,
he olvidado también yo sus vidas,
aún antes de saberme y que me sepan vivo

entonces
cómo me recordarán?
me recordarán?
sabrán de mí los olvidados y los que han de olvidarse por todos algún día?
podremos perdonarnos tanto olvido entre tanta vida?
qué efímera sentencia tiene cada uno de nuestros minutos
aún los minutos únicos,
esas vidas, que aún hemos comprendido como única chance de existir.

si el fin de la literatura es todo esto
necesito tantas vidas para poder este homenaje
que mejor ni escribir,
que mejor sentir que es menos claro para todos mi segundo de claridad
aún más claro para mí y para los que habitan a mi alrededor
mirando trivialmente esa pintura entre shampáns de tres litros sin gas ya.

y yo que me vuelvo a decir
y que le repito a Agustín para que me repita cuando me sobreviva provechoso:
escribir es aún lo último de una literatura viva
que despierta y sufre
que soporta la profesía del ser humano comprendiendo en carne propia.



Tom

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